Documentación comprometida en las casas de genocidas. Allanamientos judiciales demorados

La Justicia allanó los domicilios particulares de Videla, Harguindeguy y Riveros
Una visita a los genocidas

Las casas del ex dictador, su ex ministro del Interior y el ex director de Institutos Militares fueron allanadas entre el viernes y ayer. Se secuestró una gran cantidad de documentación vinculada con las causas abiertas.

 Por Alejandra Dandan

La Justicia federal de San Martín allanó la casa del dictador Jorge Rafael Videla; la de su ministro del Interior Albano Harguindeguy y la del ex general Omar Santiago Riveros, jefe de Institutos Militares de Campo de Mayo durante la dictadura. Los procedimientos realizados en completa reserva se hicieron entre el viernes y el sábado y estuvieron a cargo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), dependiente de la ministra de Seguridad Nilda Garré. La PSA recogió una enorme cantidad de documentación aún no evaluada, en gran parte desconocida. Funcionarios judiciales que intervienen en las causas de lesa humanidad, consultados por este diario, consideraron que el material secuestrado puede ser de mucha utilidad para avanzar en los procesos de memoria, verdad y justicia. Entre otros documentos que incluye el expediente, al que accedió Página/12 en exclusiva, hay documentos de evaluación política de la Junta como el “Informe de cumplimiento de gestión 1979 y plan de acción 1980”; carpetas que permiten ver cómo la dictadura pensaba extenderse hasta 1984; partes de inteligencia de mayo 1976 donde se “detectan” los movimientos de los principales dirigentes de la Junta de Coordinación Revolucionaria; perspectivas políticas sobre el diseño de la “guerra contra la subversión” y papeles clasificados de “secreto” que incluyen referencias a “prisioneros de Malvinas”. También hay fotos, negativos, casetes, cartas, manuscritos, cajas con archivos de diarios y carpetas con información de 1980 de los que hasta ahora hay muy poca documentación y que se supone pueden contener parte de los preparativos para frenar la Contraofensiva de Montoneros.

Los allanamientos los ordenó la titular del Juzgado Federal N0 1

de San Martín Alicia Vence, en el marco de la causa 4012/03 llamada “Riveros, Santiago Omar y otros, sobre privación ilegal de la libertad, tormentos y homicidios”. La jueza, que asumió en diciembre del año pasado, tiene en sus manos los procesos de instrucción de las causas de lesa humanidad más emblemáticas de ese distrito, de las que se desprenden las investigaciones por los secuestros de los obreros de la Ford, Mercedes Benz y los astilleros de la zona norte, en las que Riveros aparece como uno de los principales responsables.

Para llevarlos a cabo, la jueza ordenó “proceder al secuestro de toda la documentación (listados, reglamentos, decretos, órdenes, expedientes, actas, croquis, fotos, recibos, etc.) que de algún modo estén relacionados con los hechos delictivos cometidos durante la última dictadura militar y/o cualquier otro material de interés para esta investigación”.

En ese contexto, la PSA allanó los tres domicilios. En el caso de Videla, en este momento el dictador no vive allí ya que está detenido en la guarnición militar de Campo de Mayo. El departamento está en el quinto piso de un edificio de la avenida Cabildo al 600 en el que hasta ahora se había hecho un solo allanamiento, según reconoció su hijo a los agentes que llevaron adelante el operativo. Entre las imágenes de la casa aparece el cuarto del represor presidido por una enorme cruz en la cabecera de la cama y detalles de lo que al parecer es su despacho. Sobre el borde de uno de los armarios, entre libros en inglés y hasta lo que parece ser el lomo de un libro de Mao, se yergue una serie de aviones, recuerdo macabro en ese contexto de lo que fueron los vuelos de la muerte. Uno de los extremos del escritorio está coronado por el perfil de una Pantera Rosa: una inesperada muestra de ¿humor? del dictador, ya que hace referencia a una de las maneras en que se lo denominaba mientras ejerció la presidencia.

Entre la recopilación de los documentos secuestrados de su casa aparecen esbozos de lo que podría ser el comienzo de la escritura de un libro: “Recuerdos de una gestión de gobierno”, como dice una de las carpetas. Hay referencias más llamativas: una que concitó la atención de uno de los fiscales que trabaja en las causas es un croquis escrito a mano de lo que parece ser la idea de un programa del Proceso de Reorganización Nacional (PRN). En él se ve el dibujo de una línea de tiempo que arranca en 1970 y una descripción donde alcanza a leerse “Diferenciar: Mas allá de cierta simultaneidad: 1) campo militar (GUERRA) 2) campo político (PRN)”. También encontraron otro documento integrado por “78 hojas escritas a máquina y en manuscrito en cuya primera hoja dice: ‘Buenos Aires 16-1-76’”, es decir, un documento escrito antes del golpe, que a la luz de las últimas declaraciones de Videla podrían dar pistas sobre listas de nombres de las futuras víctimas o de las personas a las que pensaban impedir que hagan acciones contra el régimen.

Los materiales hallados en los procedimientos en las casas de Harguindeguy y de Riveros también parecen importantes. De la lectura de los documentos de Harguindeguy se colige que era el brazo político del gabinete: eso estaría indicando el llamado “Informe de cumplimiento de gestión 1979 y el plan de acción 1980”, cuyo interés estaría en que no sólo contendría un programa político militar a futuro sino los resultados y, por lo tanto, datos del año concluido. Otra de las señales que refuerzan esa interpretación es una carpeta titulada: “Secreto. Pautas de la Junta Militar al Poder Ejecutivo Nacional (PEN) para el ejercicio de la acción de gobierno 1981-1984”. Pero son los datos de 1980 los que a uno de los fiscales de las causas le parecen más llamativos: podrían aportar información sobre la ofensiva militar desatada a partir de la captura a los militantes de Montoneros que habían reingresado al país en la llamada Contraofensiva. En el caso de Riveros, unos de los datos más llamativos son los documentos que acopió sobre Malvinas y el llamado “Caso Grosby” (ver aparte).

La captura de material confirma la certeza que tienen desde hace años los organismos de derechos humanos que vienen reclamando los allanamientos a las casas de los represores, convencidos de que aún hay material relevante en sus manos. En los últimos meses, el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo Alan Iud volvió a solicitarlos a raíz de un allanamiento a la casa de los apropiadores de Catalina de Sanctis Ovando, en el que se encontró una carta de la mujer del represor con una referencia a la intervención del Movimiento Familiar Cristiano en la legalización de la tenencia de la niña.

Las razones de los pedidos de allanamientos a estas tres casas aún no se conocen pero es posible, de acuerdo a lo afirmado por uno de los investigadores, que se hayan ordenado a partir de las declaraciones del dictador Videla en el último libro de Ceferino Reato. En un diálogo con Harguindeguy reproducido en el libro, el represor da cuenta de la existencia de algunos de estos papeles. Harguindeguy le dice a Reato que “mi problema como ministro del Interior eran los de-saparecidos; era el problema más grande que tenía, después estaban las grandes obras energéticas, algunas peleítas entre provincias”. Harguindeguy cuenta que había hecho sus listas. Cuando Reato le preguntó qué pasó con esas listas, el ex ministro dice que “todo eso fue quemado por orden de Bignone”. Pero confiesa que “yo me había traído acá una carpeta chiquitita que tiene quince cartas, quince notas”, con contestaciones importantes de los gobernadores, de algún embajador, del propio presidente y demás. “Después no tengo ninguna otra cosa. Tengo sí un recibo que le di a (Jacobo) Timerman.” Pero Reato volvió a preguntarle: ¿Y lo que tiene acá es importante? “Y sí –dice el represor–, pero no es de actualidad.”

Para quienes intervienen en los procesos ahora se abre una nueva inquietud: la necesidad de que estos documentos circulen. En ese sentido, Félix Crous, uno de los fiscales de las causas, indica que “sólo sabremos la importancia de la documentación secuestrada en los allanamientos cuando pueda estudiarse detalladamente. Por el grado que ostentaron los tres en el Ejército es imprescindible que tengan acceso a ella los jueces y fiscales que intervienen en todos los juicios por delitos de lesa humanidad. Una buena idea para compartir esa información es que la jueza Alicia Vence la envíe mediante la Unidad de Coordinación de Causas de Derechos Humanos de la Procuración General de la Nación, que dirige el fiscal general Jorge Auat. Si queda afectada solo a la causa de San Martín se afectaría su potencialidad como prueba”.

La megacausa a Musa Azar, Damico y otros diez represores comenzará el 8 de mayo

Quedó constituído el tribunal que tramitará el juicio por lesa humanidad

Por fin, tras varias dilaciones, quedó constituido el TOF que llevará a cabo el principal proceso por delitos de lesa humanidad cometidos antes y durante la última dictadura en el territorio de Santiago del Estero. Algunos imputados quisieron hacerse pasar por dementes. Un comisario està prófugo.

El Tribunal Oral Federal (TOF) de Santiago del Estero, designado para el juicio por delitos de lesa humanidad durante la dictadura en esta provincia, rechazó los planteos de recusación contra dos de sus integrantes y de esta forma quedó formalmente constituído para iniciar el proceso oral y público el próximo 8 de mayo.

Según informó a la Agencia de Derechos Humanos (ADH), el Tribunal rechazó los planteos contra el vocal José Fabián Asís, camarista de Córdoba; y la jueza suplente Alicia Noli, camarista de Tucumán, aunque todavía las defensas tienen la posibilidad recurrir a la Cámara Nacional de Casación Penal.

Además de por Asís,  el TOF quedó integrado con los jueces Graciela Fernández Vecino y Juan Carlos Reynaga.

La megacausa abarca 44 casos de secuestros, torturas y desapariciones cometidas antes y después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, crímenes cometidos en las humanidades de 18 desaparecidos y 26 sobrevivientes.

Dichos casos están divididos en tres grupos: 6 desapariciones forzadas antes del golpe de Estado (Grupo 1), 26 secuestros y torturas (Grupo 2) y 12 desapariciones (Grupo3).

Por otra parte, el juez federal Guillermo Molinari cerró la etapa de instrucción de la investigación por los crímenes cometidos por los grupos de tareas en Santiago del Estero, comprendidos en "el Grupo 4".

Éste formaba parte de la Megacausa, pero se desgajó de ella a causa de que la la instrucción debía resolver cuestiones pendienes y esperar algunos informes.

Los acusados son ex policías y militares: Los comisarios retirados Musa Azar Curi, Juan Bustamante, Miguel Garbi, Ramiro López Veloso, Eduardo Bautista Baudano, el mayor retirado Jorge D’Amico, Francisco Laitán y los policías Carlos Capella, Rolando Salvatierra y José Gregorio Brao.

Musa Azar, Garbi y López Veloso ya han sido condenados en noviembre de 2010 a prisión perpetua por el asesinato del estudiante Cecilio Kamenetzky, en lo que fue el primer juicio oral en la Justicia Federal santiagueña por violaciones a los derechos humanos.

Kamenetzky, un estudiante brillante, fue reiteradamente torturado en la SIDE a pesar de haber sido ya legalizado como preso. Los policías lo retiraban de la cárcel para volver a torturarlo. Hasta que el 13 de noviemebre de 1976, tras una sesión de tortura, lo mataronn por la espalda.

En la megacausa también está acusado el comisario Roberto Díaz, prófugo desde mediados del año pasado. En todas las dependencias del municipio de la ciudad de Santiago del Estero se exhibe su foto y el ofrecimiento de una recompensa de $ 100 mil para quienes aporten datos que permitan capturarlo.

El fiscal federal general subrogante, Gustavo Gimena, pidió que foto y ofrecimiento de recompensa sean  también sean exhibidos en taxis y colectivos.

Cinco de los imputados intentaron hacerse pasar por locos. Un perito psiquiatra de la Suprema Corte de la Nación estuvo en Santiago del Estero para revisarlos. El Dr. Martínez Pérez sometió a examen psicológico a Musa Azar Curi, ex jefe del desaparecido Departamento de Informaciones Policial (donde actuaron los grupos de tareas de represión), y a sus secuaces Baudano, Capella, y Salvatierra y determinó que, a priori, están en condiciones de afrontar las audiencias del juicio oral más complejo de la historia santiagueña.

Genocidas que se hacían pasar por loquitos, están todos sanos

Perito de la Corte revisó a 5 acusados de la Megacausa y todos pueden declarar
La medida fue dispuesta por el Tribunal Federal Oral que llevará adelante las audiencias públicas.

Familiares de 18 desaparecidos y 26 sobrevivientes de los grupos de tarea esperan por el inicio del juicio oral de la Megacausa por crímenes de lesa humanidad, fijado para el 8 de mayo.

Un perito psiquiatra de la Suprema Corte de la Nación estuvo en Santiago del Estero para revisar a cinco de los 11 imputados de la Megacausa de Derechos Humanos, y determinó a priori, que todos están en condiciones de afrontar las audiencias del juicio oral más complejo de la historia santiagueña (44 casos), por crímenes de lesa humanidad, y que comenzará el 8 de mayo. 
El Dr. Martínez Pérez sometió a un examen psicológico a Musa Azar Curi, ex jefe del desaparecido Departamento de Informaciones Policial (donde actuaron los grupos de tareas de represión) y que en noviembre de 2010 fuera condenado a prisión perpetua en cárcel común por el crimen del estudiante Cecilio Kamenetzky, en lo que fue el primer juicio oral en la Justicia Federal santiagueña, por violaciones a los derechos humanos.
También revisó a los ex policías Eduardo Bautista Baudano, Carlos Capella, José Gregorio Brao y Rolando Salvatierra.

Todos estos imputados se encuentran fuera de prisión: Azar Curi permanece internado en un pabellón del Hospital Independencia desde marzo de 2010, Baudano fue beneficiado con la prisión domiciliaria por su edad; en tanto Capella, Brao y Salvatierra fueron excarcelados. Esta medida fue dispuesta por el Tribunal Oral Federal (TOF) que presidirá las audiencias públicas y que está integrado por Graciela Fernández Vecino, Juan Carlos Reynaga y José Fabián Asís, ante una requisitoria del fiscal federal general, Gustavo Gimena, para que se cumpla con lo dispuesto por el artículo 78 del Código Procesal Penal de la Nación.

El mismo exige un examen mental obligatorio al imputado que entre otras situaciones, el delito que se le atribuya esté reprimido con pena no menor de 10 años de prisión o sea mayor de setenta años de edad.
La Megacausa abarca a 44 casos: 6 desapariciones forzadas antes del golpe de Estado (casos reunidos en el Grupo Uno), 26 secuestros y torturas (Grupo Dos) y 12 desapariciones durante el gobierno militar.
Por estas causas también están acusados los ex policías Miguel Tomás Garbi y Ramiro López Veloso (también condenados junto con Azar Curi a prisión perpetua en cárcel común por el juicio Kamenetzky); Francisco Antonio Laitán, Juan Felipe Bustamante y el ex militar Jorge D’Amico, todos ellos recluidos en el Servicio Penitenciario Federal de Colonia Pinto.
 
Además está imputado en la Megacausa el ex policía Roberto Díaz, quien se encuentra prófugo desde mediados del año pasado.
Reparticiones comunales ya muestran foto de Roberto Diaz
  
El Ejecutivo municipal ya instrumentó una medida solicitada por la Justicia Federal para que en todas las dependencias comunales se muestren en lugares visibles la foto y el ofrecimiento de una recompensa de $ 100 mil para quienes aporten datos del paradero de Roberto Díaz, represor imputado en la Mecagacausa de Derechos Humanos, que está prófugo desde mediados de 2011.
El fiscal federal general subrogante, Gustavo Gimena, había librado un oficio dirigido al gobierno comunal para solicitar la colaboración, en la búsqueda de Díaz que está acusado de graves delitos: secuestro, torturas y desaparición forzada, que conforman la figura de lesa humanidad, es decir imprescriptibles.
La imagen de Díaz y la publicación de la recompensa también tendrán que ser exhibidos en los colectivos y en los taxis y radiotaxis.
El ex policía fue declarado prófugo luego de que dejara de comparecer ante el Juzgado Federal, requisito que se le exigía para que siguiera gozando de la excarcelación. El represor a través de familiares, hizo llegar el mensaje de que se mantendría en la clandestinidad porque había sido amenazado por el ex jefe de policía local durante la dictadura, el ex militar Juan José Ramírez. Díaz sigue prófugo a pesar de que Ramírez se suicidó a fines del año pasado.
Días atrás, la Policía Federal allanó la casa de Díaz y la de su madre, con resultado negativo.
 








Los medios cómplices de la dictadura. Cómo utilizó la dictadura la pauta oficial. Golpe publicitario

Los militares no sólo se impusieron a sangre y fuego, sino que contaron con una maquinaria publicitaria que los sostuvo. Para ello tuvieron la complicidad de varios medios de comunicación, como lo revela esta investigación de Veintitrés. Mirá la galería de fotos.

Este 24 de marzo se cumplen 36 años del último y sangriento golpe militar que asoló al país y lo desmembró en casi todos los ámbitos posibles. Hoy, los argentinos transitamos esta democracia y la asumimos como único e indiscutible sistema de convivencia y recordamos aquella fecha como un ejercicio de memoria de algo que jamás deberá repetirse.

El asalto a las instituciones fue ejecutado por los militares, que pasaron a gobernar por espacio de siete años. Contaron con la anuencia de un sector importante de la población, que resultó así funcional a los intereses militares. Pero también hubo cierto sector de la prensa que se acomodó a las circunstancias y corrió presuroso a aceitar contactos y alianzas. Esta extensa franja de los medios escritos, muchos de ellos con masiva llegada al público, se beneficiaron mediante la difusión de la propaganda del régimen, ya sea como bajada de línea directa del gobierno o bien como publicidad que provenía de empresas y organismos estatales.

Nadie puede escaparles a los archivos. Una reciente investigación consistió en indagar en añejas hemerotecas, armarse de paciencia y recuerdos. El resultado es una serie de avisos pagos que sirven como muestra y que jamás hubieran sido publicados sin una coincidencia ideológica, como lo demuestran las notas que publicaban esos mismos medios. En la actualidad, algunas de esas publicaciones gozan de buena salud y continúan su camino sin haber ejercido ni ensayado una autocrítica. Dos diarios, La Nación y Clarín, y la revista La Semana, de Editorial Perfil, fueron tres que engrosaron sus cuentas en concepto de pauta durante los siete años en los que gobernó la junta militar. La revista de Perfil se llamaba en realidad Noticias de la Semana, y fue la antecesora de la actual Noticias, de la misma editorial.

Desde las empresas manejadas por el Estado se encontraban los bancos, Fabricaciones Militares, ENTel, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, y los canales de televisión, repartidos entre la Marina, la Fuerza Aérea y el Ejército Argentino.

La Dirección General Impositiva (DGI) desplegó una agresiva e inusual campaña contra la caza de los evasores y difundía su accionar en todos los medios. Se trataba de un “tanquecito” con un garrote en la mano dibujado con un trazo fácil. Una serie de spots gráficos y televisivos invitaba a los ciudadanos a señalar y a denunciar a los infractores, sea empresario, pariente o amigo. Una tarea de la DGI que pretendía ser transferida a cualquier hijo de vecino en forma de delación.

En los diarios, mientras tanto, podían verse avisos del Comando en Jefe de la Armada como de los Estados provinciales. En ejemplares de La Nación, una doble página describía quince obras de infraestructura y vivienda en varias provincias bajo el lema “Sobre la base de un pueblo sano construimos una Nación fuerte”.

“La casa, escuela número uno”, era otra de las campañas encargadas de recordarles a los padres de familia cuál era su función excluyente en el seno de la sociedad. También había dinero de particulares. Un personaje con nombre y apellido pagó una página impar en Clarín en 1977: “…no intrigamos en los organismos internacionales, como lo hacen los asesinos, sino que confiamos en la Justicia de nuestra Patria, injustamente agredida por rumores y falsos testimonios”.

La realización del Mundial de fútbol era inminente, lo que desató una lógica campaña publicitaria privada y oficial. Clarín y La Nación repitieron avisos del Ente Autárquico Mundial 78 (EAM78) y del Banco Central de la República Argentina, que vendía entradas para los estadios. La compañía Italo Argentina de Electricidad también saludó al Mundial, antes de ser desguazada por el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, conocido por difundir el conocido lema “Achicar el Estado es agrandar la Nación”. Otro eslogan que quedó en la memoria de los argentinos y que muchos pegaron en sus parabrisas sin percatarse fue “Los argentinos somos derechos y humanos”. El texto se siguió publicando en los diarios bajo el auspicio del Banco de la Provincia de Buenos Aires.

“¿Cómo puede usted defender la Soberanía Nacional si no es un soldado?”, cuestionaba una gráfica con un sello donde se leía “Soberanía Territorial Argentina. Soldados, soberanía”. La Argentina y Chile, como se recordará, estuvieron a punto de entrar en guerra a fines de 1978 por el diferendo del Canal de Beagle, que terminó siendo solucionado mediante una mediación papal que llevó a cabo el cardenal Antonio Samoré.

Un año después de lograr el torneo internacional más importante, la selección juvenil de fútbol conseguía el título de campeón durante el mundial desarrollado en Japón. Esos primeros días de septiembre fueron coincidentes con una visita incómoda. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos llegaba al país para entrevistarse con autoridades militares, políticos y actores de la vida pública, además de recibir denuncias y visitar centros de detención. Era esperable encontrarse con reacciones al hojear las páginas de los diarios de los días precedentes. Mientras los militares oficiaban de amables anfitriones, los grupos de tareas seguían matando. Y los medios, facturando. Un comunicado de la Confederación General de Empleados de Comercio fechada el 13 de ese mes en Clarín rezaba en uno de sus párrafos: “…expresamos nuestro anhelo de que el accionar de la CIDH esté dirigido, exclusivamente, a cumplir con los fines de la Carta que le diera nacimiento, sin sujeción a ningún otro interés que no sea el respeto y defensa de la persona humana”. En el mismo diario, días después, miles de firmas atiborraron una solicitada a la que titularon “El Testimonio de la Verdad”. Las tres páginas expresaban solidaridad nacional frente a la campaña internacional y de funcionarios y políticos extranjeros en el país. Una empresa privada de aviación sacó un aviso en el mismo sentido.

Fue durante ese mismo año 1979, ocho meses antes, cuando una publicación fue objeto de un hecho curioso. La tapa del número 115 de la revista La Semana era una más de las tantas que exhibía a la reconocida actriz nacional Graciela Borges. En la página tres, personal de la revista preguntaba por su director, Jorge Fontevecchia, del que no había rastros desde la noche del 5 de enero en que abandonó la editorial. El artículo afirmaba que la desaparición no había sido voluntaria. Pero en el interior de la revista, un aviso en la página 23 invitaba a hacer turismo por la Argentina, y al pie su auspiciante: el Ministerio de Bienestar Social. Liberado diez días después, denunció que estuvo en el centro clandestino de detención El Olimpo. “Ningún sistema es malo si al frente del mismo se encuentran hombres virtuosos. Todos los sistemas son malos si los manejan corruptos”, afirmaba en un extenso editorial en 1978. En mayo 1983, Fontevecchia se exilió en Nueva York luego del cierre de su publicación, y en junio publicó un avance del libro del represor Ramón Camps en las páginas de la revista.

Otras editoriales y publicaciones se beneficiaron de la pauta oficial. Las revistas Somos, Para Ti y Gente, de Editorial Atlántida, prestaron apoyo irrestricto al llamado Proceso de Reorganización Nacional. Otros medios, como el desaparecido diario Convicción, respondía de manera directa a la Marina. Y La Opinión, el diario que fue de Jacobo Timerman, fue directamente intervenido por el régimen dictatorial.

Respecto de Editorial Atlántida, es escandaloso el caso de Alejandrina Barry Mata. Sus padres, Juan Barry y Susana Mata, militantes montoneros, habían sido asesinados en Montevideo en 1977. Alejandrina, de dos años y medio, quedó en poder de militares uruguayos y fue usada para realizar una nota en la cual se la describe como una niña abandonada por sus padres subversivos. “Alejandra está sola”, titula el artículo junto a las fotos de esa nena que hoy, con 36 años, les inició juicio a las revistas del grupo y a los directores de entonces.

Feliz año 1980 les deseaba Papel Prensa a las editoriales usuarias. El botín de guerra cuyos mayores beneficiarios resultaron ser Clarín, La Nación y La Razón saludaba desde las páginas de los matutinos. Fue una serie de avisos, entre ellos una solicitada de diciembre de 1978 en la que explican a la opinión pública el ahorro que significaría producir papel en el país.

El apoyo al gobierno militar tuvo un repunte durante la guerra de Malvinas. La Semana publicó un talón para la cuenta del Banco Nación donde depositar en el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas. Los diarios repetirían hasta el agobio las palabras Coraje, Futuro y Victoria por encima de un pulgar en alto y la leyenda “Argentinos, a vencer”. En un extremo del diario decano del periodismo argentino, la foto muestra a un joven soldado metiendo su cabeza en el interior de un auto. “Documentos, por favor”, es el texto del aviso rematado por un “Proteger es querer”.
El exitismo de los medios adictos comenzaba a declinar al concluir 1982, cuando tendrían que agudizar su ingenio en busca de recursos publicitarios que no estuvieran manchados con sangre.E
sto se vio con claridad en la apropiación ilegal de la empresa Papel Prensa por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, en alianza con las tres armas. 

Por esa causa están imputados Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre por los delitos de lesa humanidad cometidos contra los integrantes de la familia Graiver.

La compañía había sido fundada en 1972 por el banquero David Graiver, quien murió en un confuso accidente aéreo en 1976. 

El traspaso de las acciones de Graiver a los tres diarios se firmó el 2 de noviembre de ese año. Seis meses después, los miembros de su familia fueron ilegalmente detenidos y torturados, y sus bienes quedaron intervenidos.En septiembre de 1978, un grupo de empresarios –con Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre presentes– inauguró la planta ubicada en la localidad bonaerense de San Pedro, junto al ex dictador Jorge Rafael Videla. 

Una vez recuperada la democracia, las denuncias se fueron acumulando.En 1988, el fiscal Ricardo Molinas dictaminó varias irregularidades y denunció a la cúpula de la Junta Militar. Sin embargo, la justicia jamás avanzó.


Luego de un largo camino judicial, la causa quedó en manos del juez federal porteño Julián Ercolini, ya que sus pares Daniel Rafecas y Arnaldo Corazza se declararon incompetentes.Ambos letrados, sin embargo, habían dado aval a la denuncia inicial del fiscal Molinas: mientras Rafecas calificó de “verosímil” la prueba reunida contra los accionistas de Clarín y La Nación, Corazza hizo lugar al pedido de los investigadores al calificar como “crimen de lesa humanidad” el traspaso de las acciones en manos de los diarios hegemónicos.

Legajos docentes de cien maestros desaparecidos

Pertenecen a cien maestros bonaerenses desaparecidos

“Abandono de cargo.” Con ese eufemismo, la dictadura completó los legajos de cien maestros desaparecidos de la provincia de Buenos Aires. Hoy, en un acto en el que van a participar los presidentes de 60 centros de estudiantes de la provincia, esta situación se va revertir: la titular de la dirección de Educación de la provincia, Silvina Gvirtz, dará a conocer una resolución por la cual los legajos de los maestros desaparecidos van a completarse con la leyenda “Desaparición forzada”. Además, se le entregará el certificado analítico del secundario con su verdadero nombre a Francisco Madariaga Quintela, quien recuperó su identidad y a su papá hace dos años y a los centros de estudiantes les legarán urnas que se usaron en las elecciones de 1983.

“Mi mamá pintaba las paredes de la escuela, hacía las cortinas, despiojaba a los chicos, y yo siempre que me imaginé su desaparición pensé en esos chicos que de repente se quedaron sin maestra. Siempre me conecté desde ahí con ella, y creo que esto sirve para darle un cierre a las cosas, de darle un sentido y que no sea ‘bueno, un día no estoy más’.” Con esas palabras resumió el proyecto la responsable del programa de Derechos Humanos y Educación, Julia Coria. Su mamá, María Esther Donza, era maestra de grado. Fue secuestrada el 19 de febrero de 1977, en Adrogué. “Este es un acto de reparación para los maestros que, como Donza o Haroldo Conti, nunca abandonaron la pasión por la enseñanza”, explicó Gvirtz a Página/12.

–¿Cuál es el objetivo de cambiar el rótulo en los legajos?

–Por un lado, es un acto de reparación. Por otro lado, con lo de Francisco (Madariaga Quintela) se está restituyendo un derecho no individual, sino colectivo, que es el derecho a la identidad, acompañando el trabajo incansable de las Abuelas.

–¿Cambiar de “abandono del cargo” por “ausencia por desaparición forzada” es una medida simbólica?

–Es mucho más que eso. Es pasar de una mentira a una verdad; de un legajo donde se oculta al docente a un legajo donde el docente es víctima del terrorismo de Estado. Es un acto de justicia.

–¿Cómo trabajan este tema con los alumnos?

–La tesis doctoral de Julia Coria es sobre este tema, cómo se trata en la escuela el Día de la Memoria, y la conclusión es que cada vez se trabaja más y mejor: hay pocas escuelas que no lo trabajan correctamente y sobre las que hay que insistir. Recordar esta fecha es una política de Estado desde el 2003 y sirve para generar la posibilidad de un futuro mejor, porque no se puede construir una democracia sobre bases frágiles.

–¿Cuáles son los desafíos de la Memoria en el área educativa?

–Profundizar la organización de los estudiantes con más centros –actualmente hay unos 1900 en la provincia–, profundizar el trabajo de derechos humanos en temas como la discriminación y seguir trabajando en los modos de participación, como los Consejos de Convivencia.

–¿Cambiaron los centros de estudiantes en los últimos años?

–Muchísimo. En las últimas dos décadas, los centros sólo podían estar a la defensiva. Hoy, en cambio, construyen comunidad: organizan cursos de computación para sus papás y abuelos, ayudan a las primarias a armar bibliotecas, reconstruyen una plaza... Hacen un trabajo proactivo, porque estamos en un gobierno que viene trabajando en la consolidación de derechos, y la gran mayoría de los centros acompaña estas políticas.

Informe: Sol Prieto.

Catamarca: Pericias en la causa por desaparecidos

Se inspeccionó el lugar en el que estuvo Nelly Yolanda Borda.
 
El viernes estuvo en Belén, el presidente del Tribunal Oral Federal de Catamarca, Juan Carlos Reynaga, para realizar una inspección ocular de la vivienda de la familia Borda, lugar en el que se produjo el secuestro y posterior desaparición de la estudiante belicha Nelly Yolanda Borda, el 27 de enero de 1977. La causa se elevó a juicio a finales del año pasado y el debate oral y público está previsto para el segundo semestre del año.

Reynaga llegó a la ciudad acompañado por Rafael Vehils Ruiz y el secretario del Fiscal, Javier Merep, Ambos en representación de la fiscalía y el abogado querellante de la familia Borda, Guillermo Díaz Martínez .

La causa se inició en 1977 y estuvo paralizada, junto a todas las que involucraban a los causantes de los crímenes de lesa humanidad, que sacudieron a la sociedad argentina desde 1976, y cuyas secuelas aún viven los familiares de aquellos 30.000 detenidos-desaparecidos.
Durante la visita, el Tribunal tomó contacto con las hermanas de la víctima, testigos claves del secuestro, ya que estaban presentes en la vivienda cuando fueron sorprendidos por un “grupo de tareas”. Observaron la habitación en que se encontraba Yoli y las demás habitaciones de la casa. También, se inspeccionó la vieja cuadra de la panadería por la que entraron para detener a todos los que trabajaban allí.

En esos momentos, reconocieron a Nelly Yolanda y se la llevaron. El operativo llenó de terror a los familiares.

Catamarca: Reúnen más pruebas para juicio por lesa humanidad

El tribunal que integrará el histórico juicio por la desaparición de tres estudiantes catamarqueños durante la dictadura militar, realizaron procedimientos en la vivienda de una de las mujeres secuestradas como etapa previa al debate oral, contra los represores Luciano Benjamín Menéndez, Carlos Alberto Lucena y Juan Daniel Rauzzino.
El procedimiento se plasmó en la vivienda de la familia de Nelly Yolanda Borda, para lo cual las partes debieron reunirse en la ciudad de Belén, en donde magistrado y abogados se entrevistaron con los hermanos de Yolanda, quienes se encontraban en ese lugar cuando se produjo el rapto.
El presidente del Tribunal Oral Federal, Juan Carlos Reynaga, el secretario Rafael Vehils Ruiz; el secretario Fiscal, Javier Merep; y en representación de la querella particular, Guillermo Andrés Díaz Martínez, inspeccionaron la vivienda de donde fue secuestrada la joven Borda, el 27 de enero de 1977. Aunque la propiedad fue modificada desde el momento en que ocurrieron los hechos, las pericias y el registro ocular sirvieron para incorporar todas las pruebas solicitadas por los querellantes y avanzar en la resolución de la fecha del inicio del debate.
Además de las inspecciones oculares, aún resta incorporar pruebas informativas solicitadas a tribunales de Buenos Aires, Tucumán y otras provincias argentinas, en donde ya se formalizaron debates por lesa humanidad.
También se solicitaron informes al Ejército Argentino, para relevar cuáles eran las funciones que cumplían los imputados por el delito de “privación ilegítima de la libertad”.
Una vez que el Tribunal sume todas las pruebas requeridas, se podrá fijar fecha para que inicie el histórico juicio. Los magistrados son optimistas en que antes de mediadios de año todo quede resuelto.

Desaparecidos
La causa que investiga el secuestro de Nelly Yolanda Borda, Genaro Burgos, Francisco Gregorio Ponce y su hermana Griselda, fue elevada a juicio en 2011, y la instrucción estuvo a cargo del juez federal Ricardo Antonio Moreno.
Mientras al ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército Menéndez y al ex jefe del Regimiento 17, general Lucena, se les endilga responsabilidad en todos los hechos, Juan Daniel Rauzzino, entonces jefe de la Policía de la provincia, sólo deberá responder por la desaparición física de Genaro Burgos y Griselda Ponce, ocurrida en diciembre de 1976.

Videla, el genocida, indagado por el Plan Cóndor

El mismo viejo discurso

El represor se negó a contestar preguntas, pero repitió el mismo discurso que lleva a tribunales cuando es citado para declarar. Debía responder por el secuestro de ciudadanos peruanos.

El genocida Jorge Rafael Videla se negó a declarar sobre su participación en el secuestro y las torturas aplicadas a un grupo de trece peruanos en el sótano de Coordinación Federal, uno de los centros clandestinos de detención que funcionó en la ciudad de Buenos Aires durante la última dictadura militar. Videla había sido citado por el juez Norberto Oyarbide, en el marco de una causa sobre el Plan Cóndor.

Erguido, de saco sport y esposado con las muñecas hacia adelante, Videla, de 86 años, entró caminando a las oficinas judiciales del Tribunal Federal 10, ubicadas en el barrio porteño de Retiro, pasadas las 14.30 de ayer. Lo hizo acompañado de un grupo de agentes penitenciarios que lo escoltaron en su traslado desde Campo de Mayo, donde cumple las dos sentencias a prisión perpetua por haber sido condenado por delitos de lesa humanidad.

Según fuentes judiciales, Videla le puso play al discurso que esboza siempre que debe declarar en alguna instancia judicial respecto de los crímenes cometidos durante la última dictadura. Tras negarse a contestar preguntas, manifestó que se considera juzgado por lo que entonces sucedió; que de todas maneras es el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas argentinas el que debería someter su accionar a juicio y que se hace cargo de sus responsabilidades en tanto comandante en jefe y presidente del país –de facto– de las órdenes que impartió.

“Nunca declara sobre casos puntuales”, mencionaron desde la Justicia. El de los trece ciudadanos peruanos, por el que Oyarbide lo citó a declarar, lo es. Aquéllos, algunos directores de diarios, otros marinos o delegados constituyentes, todos opositores al régimen del dictador Francisco Morales Bermúdez al momento en el que fueron secuestrados en su país el 25 de mayo de 1978, fueron trasladados en avión a Argentina.

En Perú se los acusaba de supuestos hechos de violencia. En Argentina les dijeron que eran “prisioneros de guerra”. Aterrizaron en Jujuy y luego fueron enviados al sótano del Departamento Central de la Policía Federal en Buenos Aires, para ser “ablandados” y obligarlos a firmar un pedido de asilo político voluntario. Los hombres se negaron a hacerlo y, ante el escándalo internacional en medio del Mundial de Fútbol de 1978, fueron expulsados a terceros países.

Para Oyarbide, “Videla, Morales Bermúdez y Albano Harguindeguy no fueron ajenos” a los hechos de colaboración represiva entre dictaduras latinoamericanas denunciados ante su juzgado y que integran la megacausa conocida como Plan Cóndor. En ese marco, el juez no sólo solicitó la indagatoria de este represor, sino también la de su ministro de Interior, Harguindeguy, quien se espera que declare hoy. El genocida, procesado en esta causa junto con el ex director de Institutos Militares de Campo de Mayo Santiago Riveros y el ex jefe del Ejército Cristino Nicolaides durante el golpe de Estado que duró hasta 1983, tiene 84 años y cuenta con el beneficio de cumplir arresto domiciliario en su casa por razones de salud.

El juez también dictó hace algunas semanas a Interpol el pedido de captura a Morales Bermúdez. Sobre este último pesa la acusación de Oyarbide por la presunta captura y traslado de los 13 opositores a su régimen desde Perú a Argentina. El Plan Cóndor fue un programa de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur a fines de los ’70 e inicios de los ’80 para detectar en cualquiera de sus territorios supuestos guerrilleros y opositores políticos, secuestrarlos e intercambiarlos.

Genocida Videla debe declarar por el Plan Cóndor

Un dictador a indagatoria

Lo convocó el juez Norberto Oyarbide. Tiene que comparecer por trece casos de secuestros y torturas a ciudadanos peruanos, que fueron capturados en su país y luego trasladados a la Argentina. Mañana está citado a declarar el ex ministro del Interior Albano Harguindeguy.

Jorge Rafael Videla deberá volver hoy a los tribunales federales, donde será indagado por trece casos de secuestro y torturas cometidos contra ciudadanos peruanos en el marco del Plan Cóndor. Mañana será el turno de su ex ministro del Interior Albano Harguindeguy. El juez federal Norberto Oyarbide citó a los represores para interrogarlos sobre lo sucedido a un grupo de opositores a la dictadura de Francisco Morales Bermúdez detenidos inicialmente en su país por militares peruanos y luego trasladados a la Argentina, donde estuvieron detenidos ilegalmente en Jujuy y Buenos Aires. Entre las víctimas había dirigentes políticos, sindicalistas, un periodista e incluso integrantes de la marina.

Los peruanos fueron secuestrados el 15 de mayo de 1978 en su país y, tras recibir una golpiza, fueron subidos a un avión que los trasladó, engrillados, a la provincia de Jujuy. Allí los llevaron al Regimiento de Infantería de Montaña Nº 20, donde les informaron que eran “prisioneros de guerra”. Los presionaron para que firmaran un pedido de asilo político, y como se negaron los mandaron a Coordinación Federal, en Buenos Aires. Finalmente fueron expulsados a terceros países.

En esta causa, el juez Oyarbide había pedido hace quince días la captura del ex presidente de facto peruano Morales Bermúdez, el militar que derrocó en 1975 al gobierno de Juan Velasco Alvarado. Aunque la investigación no integra la megacausa por la Operación Cóndor porque en ella no se consideraba al Perú como parte de la coordinación represiva de las dictaduras en el Cono Sur, Oyarbide manifestó no tener dudas de que los secuestros tuvieron al Cóndor como marco.

El Plan Cóndor fue un programa de represión coordinada que las dictaduras del Cono Sur implementaron en la década del ’70 para detectar en cualquiera de sus territorios actividades supuestamente subversivas y combatirlas de forma mancomunada.

Al presentar en los tribunales porteños la demanda que dio lugar a la apertura de la investigación judicial, el denunciante Ricardo Napuri, uno de los trece detenidos, había planteado que sus secuestros habían sido “parte de un acuerdo de alto nivel entre las dictaduras de los dos países”.

“En 1978 la dictadura peruana se caía por la presión popular. Se produjo una huelga general y, como manotazo de ahogado, hicieron este operativo. El mundial de fútbol nos jugó a favor, porque los militares argentinos no sabían qué hacer con nosotros. Querían que firmáramos un pedido de asilo político pero nos negamos, nos habían amenazado con aplicarnos la ‘ley de fuga’ y nos llevaron a los sótanos de la Policía Federal, donde nos hacían escuchar las sesiones de torturas. El caso fue tomado por el gobierno de Suecia y por Naciones Unidas, y finalmente nos expulsaron”, relató Napuri a este diario. También contó cómo fue la salida del grupo de la Argentina: sus captores los llevaron directamente a la puerta de un avión de Air France sin pasar por Migraciones y le dijeron al piloto que les retuviera los documentos porque la policía francesa los esperaba por “subversivos”. Sin embargo, ellos se quejaron y el piloto, tras consultar con las autoridades francesas, les devolvió la documentación y les hizo saber que eran “huéspedes privilegiados”.

Videla y Harguindeguy están presos en otras causas por delitos de lesa humanidad. El ex presidente de facto, de 86 años, cumple dos condenas en la cárcel de Campo de Mayo, mientras que su ex ministro, de 84, pidió el beneficio del arresto domiciliario.

La memoria transgresora es un atajo contra la injusticia



Por Andrea Benites-Dumont

Y a poco de iniciarse un nuevo año parecería que se hubieran quemado los deseos de los primeros minutos… y sin tiempo de balance ni de estrenar la errada inocencia, estalla una vez más el espectáculo obsceno de politiquerías, hipocresías, violencia, atropellos…

Así el  recuento de los juicios realizados en el año 2011 en Argentina, depara unas cifras de cuántos juzgados y tantos condenados. Hay que agudizar la lectura entre líneas, para encontrar los absueltos, los prófugos, los muertos, los ingresados en hospitales y clínicas privadas, los que están en sus casas… y los que están suspendidos y los que están pendientes de sentencias, y  los que tienen permisos de fiestas y de vacaciones…

En el anuncio de los juicios que comienzan en este 2012, más allá de los juramentos demagógicos de aceleración de los mismos, se repite el análogo esquema procesal: por un número ínfimo de casos a un número ínfimo de represores, y no por centro clandestino de detención, ni por fuerza armada… no se amplían los criterios para poder concluir el proceso suspendido en el tiempo del dolor y de la ausencia, de tal modo que estos mecanismos judiciales hacen pervivir la continuidad amarga de la revictimización, en primer lugar de los testigos, de los sobrevivientes, y  después, la de familiares, compañeros, amigos…

El sistema procesal ha sido acomodado a la funcionalidad de la impunidad. Según el informe de la Unidad Fiscal, hay en la actualidad 843 procesados, de los cuales 449 ya cuentan con una o más causas elevadas a juicio. Otras 141 tienen alguna causa con solicitud de elevación a juicio. En cuanto a la situación legal, del total de procesados existen 593 cumpliendo condenas y prisiones preventivas. La mitad de estos, está en cárceles comunes y el resto entre dependencias militares, en sus casas, en  hospitales,  en residencias y clínicas. Quizás 843 procesados pueda resultar una cifra impactante, siempre y cuando no se convoque a la memoria los 2.717 represores que fueron denunciados en una primera lista, incompleta, en 1979 (¡!).
Asimismo, varios de los máximos responsables tienen ya  entre 80 y 90 años… difícilmente vayan a la cárcel, y varios de ellos irán directos –e impunes-  a los cementerios… Esta suerte de camino judicial concluirá por finiquito natural. Mientras los archivos de la dictadura que encierran todos los atajos justicieros, siguen custodiados por el gobierno.

Parecería que lo dicho hasta aquí, que estas palabras,  sólo se contienen en el sur del sur y que se aplican a 35 años de los hechos genocidas, pero sin embargo encuentran en 75 años en un aquí, en el sur del norte, un eco disgregado.

Los juicios calificados de “históricos” y que se recuentan en supra-instancias, y que acumulan menciones y premios, son utilizados como comparsas circenses en un mismo espacio y tiempo en que se legisla una ley antiterrorista que extiende los tiempos verbales de la impunidad y la represión. Siempre las leyes antiterroristas, con su sólo enunciado, originan terror, y para tal fin han sido concebidas por los estados, como elementos contundentes de disuasión, de persecución estatal. Y ocurre, que el gobierno argentino de los “derechos humanos” ha establecido una ley antiterrorista que, como tantas, desarrolla y legitima el poder de la represión. Una ley dirigida a coartar, demonizar, castigar y penalizar a los luchadores sociales que traspasan los límites establecidos desde la vacuidad de las consignas y de la autodenominación mesiánica de la representación popular plasmada en el aparato gubernamental. Organizaciones, asociaciones y fundaciones adictas a la Casa Rosada, han intentado disimular con rogatorias de misales, una aplicación “benigna” de dicha ley. Así, los trabajadores del subterráneo con el levantamiento de los molinetes (entrada gratuita a los viajeros) ya son terroristas.

Dentro de la sucesión de representaciones teatrales, vuelve a ponerse en primer plano la reivindicación de las islas Malvinas…!!! y en la declamación demandante de la soberanía, se invoca, en esto sí, a la Justicia.
Utilizando los fáciles disfraces populistas, se continúa en este año que despunta, la preservación de las fuerzas represivas como institución, para tirar de ella si la necesidad apremia.

Es falsario considerar que pueda existir una situación de derecho en la que la violencia no tenga expresión alguna. La memoria de las víctimas conlleva un significado complejo: es la memoria de la presencia permanente de la violencia, también la del Estado de derecho; es la memoria de la inaceptabilidad de una violencia instrumental para la constitución de una nueva situación de derecho; es la memoria que a pesar de que en condiciones de historia la presencia de la violencia es inevitable.

La estructura represiva no fue desmantelada, pero tampoco la económica, la empresarial, la judicial… la impunidad es entonces un fenómeno natural que se transita en lo cotidiano. Y lo aparentemente soportable, ampara y protege y se asienta en un subsuelo putrefacto. 

(Publicado en "Contramarcha" nro.59)

Otilio Romano, juez prófugo, paseando por balnerario

Fue visto mientras paseaba en un balneario chileno
Prófugo en las playas de Reñaca

El ex camarista federal mendocino, con pedido de captura por su participación en crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura, caminaba por la calle. Al ser identificado corrió y subió a un colectivo, pero no pudo evitar que lo fotografiaran.

Estaba tranquilo hasta que detectó que lo identificaron. El ex juez Otilio Romano, con pedido de captura por “crímenes contra la humanidad”, fue encontrado por un medio mendocino mientras caminaba por las calles del balneario chileno de Reñaca. El ex camarista federal, de 68 años, que está prófugo de la Justicia argentina, fue hallado en las inmediaciones de la torre Euromarina, en Cochoa, cerca de Reñaca. Ayer, poco antes de mediodía, un fotógrafo de MDZ on line le gritó ¡Romano!, y el magistrado corrió hasta alcanzar un ómnibus de transporte público.

Según esa publicación, vestía un buzo polar, jeans y zapatillas cuando paseaba por avenida Borgoño al 17.400 e interrumpió el paseo para subirse al micro en su escape de la prensa. Terminó ubicado al fondo del vehículo camino al centro de Viña del Mar.

El 15 de diciembre, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados lo destituyó como miembro de un tribunal de alzada por su complicidad con la dictadura, y un día antes pidió asilo en Chile. El jury lo acusó de haber “omitido” en forma “sistemática” denunciar e investigar secuestros, desapariciones, torturas, apremios ilegales y violaciones, de los que tenía conocimiento directo por las declaraciones y reclamos de las víctimas que recibió como fiscal y como juez subrogante desde 1975, y durante la dictadura. Romano ya tenía un procesamiento firme como partícipe de 103 crímenes de lesa humanidad. La decisión del Consejo fue por unanimidad, y luego de un proceso en ausencia en el que varios sobrevivientes del Departamento de Informaciones (D2) de la policía de Mendoza testimoniaron sobre la pasividad de Romano ante las denuncias por violaciones a los derechos humanos que recibía.

Enterados de que Romano había volado el 24 de agosto, un día antes de su preventiva suspensión, el jurado expresó que esa actitud “refuerza la convicción” de expulsarlo. El camarista mendocino había hecho todo para evitar el juicio, que logró frenar casi un año con una medida cautelar. Romano fue durante años un pilar fundamental para obstaculizar el avance de las causas de lesa humanidad en las tres provincias de Cuyo, donde siguió actuando como magistrado incluso después de haber sido procesado, situación que sólo fue posible porque consiguió que un juez ad hoc dictara esa medida.

La última noticia de Romano se conoció en diciembre, cuando a través de un abogado presentó una carta ante la Cámara Federal de Mendoza para decir que se consideraba despedido porque el Consejo de la Magistratura le había suspendido el pago del sueldo, que rondaba los 40 mil pesos mensuales por tratarse de un camarista. Los consejeros habían evaluado que huir del país para no enfrentar un proceso judicial es “incompatible con el mantenimiento de las prerrogativas de un juez federal”.

Si bien el asilo político que pidió Romano no le correspondería por estar imputado de delitos de lesa humanidad, sí le permitió ganar tiempo hasta que la Justicia chilena se pronuncie. A mediados de enero, la Corte Suprema de ese país pidió a la Justicia argentina un resumen de los cargos que se le imputan, y el Ministerio de Interior solicitó que informe sobre el estado del pedido de refugio político invocado por Romano. A partir del 19 de diciembre integra la lista de las 315 personas más buscadas por la Interpol, junto a narcotraficantes y terroristas.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner había dicho sobre Romano: “Ya lo vamos a traer, lo traerá la Justicia”. La decisión de detenerlo y extraditarlo está en manos de la Corte chilena, y si ese tribunal decide avanzar será el presidente Sebastián Piñera quien defina su destino. Romano, por ahora, pasea por Reñaca.

Una indemnización que no prescribe

 La Cámara de Trabajo admite un reclamo contra TECHINT realizado por la hija de un desaparecido.

María Gimena Ingegnieros hizo una denuncia fundada en la ley de accidentes de trabajo porque su padre fue secuestrado en la fábrica. En primera instancia el juez la consideró prescripta, pero la Cámara revirtió ese fallo.

Enrique Roberto Ingegnieros tenía 28 años, estudiaba y era mecánico. Compartía con su pareja, Irma Pompa, la militancia en Montoneros y también militaba a nivel sindical en la fábrica Dálmine Siderca, a la que había ingresado en 1971, y más tarde en Techint, donde se desempeñaba como técnico dibujante. Ambos desaparecieron el 5 de mayo de 1977, cuando la joven estaba embarazada de tres meses. Su otra hija, María Gimena, que entonces tenía un año, inició en 2008 una demanda contra esa empresa ante la Justicia laboral por considerar que fue responsable de la desaparición de su padre. Su planteo fue considerado prescripto en primera instancia, pero esta semana, en un fallo inédito, la sala V de la Cámara de Apelaciones del Trabajo determinó que la demandante aún tiene derecho a percibir la indemnización porque el caso de Ingegnieros es un delito de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptible. Así, los camaristas abrieron otra puerta para obtener justicia, que no invalida sino que sería complementaria con la vía del fuero penal para el juzgamiento de los crímenes del terrorismo de Estado durante la dictadura.

Ambos habían nacido en Campana. Irma, de 24 años, fue secuestrada en su casa. Enrique estaba en la obra “ampliación Dálmine” cuando se lo llevó un grupo de tareas. “Existen constancias en la Secretaría de Derechos Humanos de la denuncia de Casilda Magallanes sobre ese secuestro, que la fábrica negó el acceso a los familiares de la víctima y que una persona que dice haber sido compañero de trabajo de su hijo le informó que el día del secuestro, el señor Ingegnieros fue solicitado a la oficina de personal porque lo esperaba un familiar, y que allí fue detenido”, dice el fallo al que tuvo acceso Página/12. El caso fue reabierto en 2006 por el Juzgado Federal 2 de San Nicolás, en base a la denuncia recogida por la Conadep (número 2561). Meses antes, en septiembre de 1976, habían sido secuestrados 4 obreros de la siderúrgica Dálmine Siderca en el lapso de 2 horas, lo que se dio en llamar “la noche de los tubos”.

La fábrica Dálmine fue inaugurada en 1954 como el mayor emprendimiento siderúrgico privado del país, para la fabricación de tubos sin costura, destinados fundamentalmente a la explotación petrolera. En la actualidad, bajo el nombre Tenaris Siderca integra una de las tantas empresas del grupo Techint. En septiembre de 2011 Trabajadores y Delegados de los ‘70 por Juicio a los Responsables del golpe cívico-militar presentaron a la Justicia penal documentación probatoria del grado de participación de los integrantes del directorio de las empresas Mercedes Benz, Ford, Astarsa y Techint en el financiamiento de los servicios de Inteligencia del Ejército. Pocos días después, la comisión de desaparecidos de Zárate-Campana sumó otros 76 casos.

María Gimena Ingegnieros decidió recorrer otro camino y realizó su reclamo fundado en la ley de accidentes de trabajo en contra de Techint S.A. Compañía Técnica Internacional, que en primera instancia respondió que tal demanda estaba prescripta porque superaba largamente los dos años previstos por la ley para realizarla. “La absoluta novedad consiste en que la Cámara decretó la imprescriptibilidad de las consecuencias de los daños laborales producto de hechos terrorismo de Estado”, explicó a este diario una fuente allegada al tribunal que avaló el reclamo de la hija de Ingegnieros, con los votos favorables de los jueces Enrique Arias Gibert y Oscar Zas, y la disidencia de María García Margalejo. “María Gimena Ingegnieros hace responsable patrimonial a la empresa porque a su padre lo secuestraron de la planta, la seguridad la tiene que dar el empleador, y aquí ocurrió lo contrario, incluso presumen que a la víctima la marcaron desde adentro”, agregó. Ahora el juez de primera instancia tiene que dictar sentencia, pero los camaristas le están indicando que revoque el anterior fallo, analice el fondo de la cuestión y resuelva. El reclamo original era la reparación integral por la muerte de su padre, lo que implica una indemnización por la ley de accidentes de trabajo y por el ciento por ciento de incapacidad.

“La acción civil por delito pesa sobre los autores, consejeros o cómplices, y respecto de ellos la acción es imprescriptible”, escribió Arias Gibert. “Y lo que es central, el derecho de gentes ha señalado de modo uniforme la imprescriptibilidad de las acciones resarcitorias que nacen de crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad”, agregó el camarista. Y dio tres ejemplos: las empresas de la Alemania nazi que se beneficiaron con la utilización de trabajo esclavo durante el Tercer Reich debieron abonar compensaciones a los deudos de las víctimas; el gobierno japonés debió abonar compensaciones a las víctimas del crimen de lesa humanidad que consistió en la reducción a esclavitud sexual a mujeres de las regiones ocupadas; y los bancos suizos que debieron devolver e indemnizar las sumas administradas por éstos que fueron producto de la apropiación durante el Holocausto por parte de personeros del régimen nazi.

Extraño suicidio de ex jefe de policia en Santiago del Estero.

S. del Estero: Confirman muerte de ex jefe de policia dictadura, Juan Ramírez. Estaba profugo.
Confirman muerte de ex jefe de policía que era buscado por crímenes de lesa humanidad
El ex militar estaba con pedido de captura del Juzgado Federal local y era rastreado por cuerpos especiales de la Policía Federal.
CARGO. El prófugo tenía alrededor de 70 años y ocupó la jefatura de Policía durante la dictadura.
 
El ex jefe de policía durante la dictadura, Juan José Ramírez, sobre quien pesaba un pedido de captura del juez federal Guillermo Molinari por delitos de lesa humanidad, murió en San Isidro arrollado por un tren luego de que se arrojara a su paso. La confirmación de la muerte del ex represor la recibieron el juez federal local, Guillermo Molinari y la Fiscalía, por parte de la Policía Federal y del Juzgado Criminal y Correccional Nº 1 de San Isidro, que abrió un expediente caratulado “Investigación de motivo de fallecimiento”.

Pericias
Fuentes judiciales adelantaron que Fiscalía solicitará la remisión de una copia del expediente y que se practiquen estudios sobre los restos cadavéricos para ratificar la identidad del occiso.
Según la información que recibieron las autoridades del Juzgado, Ramírez sabía que había sido localizado por la Policía Federal y el 16 de diciembre se habría arrojado a las vías de la Estación de San Isidro, al paso de una formación ferroviaria. La confirmación llegó días atrás, la que se mantuvo en estricto secreto por la gravedad del hecho. Incluso la defensa había presentado días antes, un escrito advirtiendo el deceso del ex militar.
Ramírez, oriundo de Río Cuarto y que vivía en Buenos Aires, tenía pedido de captura por parte de la Justicia Federal local, al evadir los pedidos de presentación para ser indagado por los casos que se investigan en el Grupo Tres (por desapariciones forzadas de personas durante el proceso) que integra la Megacausa de Derechos Humanos. Además, había sido incorporado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación en el programa de recompensas y se ofrecieron $ 100 mil a quienes dieran datos precisos acerca de su paradero.
Un día antes del trágico hecho, un grupo especial de búsqueda de evadidos de la Federal, había localizado en San Isidro al ex titular de la fuerza policial santiagueña.
Intervinieron por jurisdicción en el hecho, efectivos de la Comisaría de San Isidro
 
INQUIETUD EN INVESTIGADORES
Extraña coincidencia
Un dato que llamó la atención de las autoridades judiciales y de los investigadores, es que la muerte de Juan José Ramírez, se produjera un día después de la detención de otro ex jefe policial de la dictadura, Ramón Warfi Herrera, quien fue aprehendido por Gendarmería el 15 de diciembre en un operativo realizado en Funes, cerca de Rosario, provincia de Santa Fe.
Ramírez también había sido localizado un 15 de diciembre, pero al día siguiente habría tomado la fatal decisión de suicidarse.
Rumores
Además, también inquietó a las autoridades que el rumor sobre la muerte de Ramírez haya comenzado a circular a fines de diciembre en la Unidad del Servicio Penitenciario Federal de Colonia Pinto, adonde están alojados los imputados por crímenes de lesa humanidad. l
BÚSQUEDA
El último represor que queda prófugo es Roberto Díaz
Con la muerte de Ramírez y la detención de otro ex militar que fue jefe de Policía, Ramón Warfi Herrera, el único prófugo que tienen las causas de derechos humanos es Roberto Díaz, expolicía que prestó servicios en el Departamento de Informaciones Policiales (DIP) donde formó parte de los grupos de tareas represivos.
Llamativamente, Díaz, procesado por graves hechos como el homicidio calificado en perjuicio del abogado Abdala Auad (en 1976), gozaba del beneficio de excarcelación, pero decidió huir de la Justicia argumentando que era amenazado por Ramírez, de quien ahora se confirmó su fallecimiento.
A mediados de 2011, Díaz debía concurrir semanalmente al Juzgado para firmar un libro de asistencia como contralor del cumplimiento de la medida excarcelatoria. Al ausentarse por tres semanas seguidas, el fiscal federal general, Gustavo Gimena, solicitó se le revoque inmediatamente la medida y su detención.
El juez Molinari hizo lugar a lo solicitado por el Ministerio Público Fiscal y envió una comisión de la Policía Federal al domicilio del imputado con resultado negativo. También pesa sobre él un pedido de captura y una recompensa de $ 100 mil.l

El genocida Albano Harguindeguy: al banquillo

 El Registro Único de la Verdad elabora “estrategias de comunicación” sobre la causa Harguindeguy

Estará por primera vez en el banquillo de los acusados.

Se juzgará a nueve ex militares y policías por 28 casos de secuestros, torturas y desapariciones forzadas de personas. Pero el aditamento especial en esta causa es que, por primera vez, estará sentado en el banquillo de los acusados el ex ministro del Interior de la dictadura, Albano Harguindeguy. En el Registro Único de la Verdad comenzaron las reuniones para elaborar “estrategias de comunicación” para lo que será la etapa previa y durante el proceso judicial.
“Como se hizo con la causa Hospital Militar, vamos a ejecutar programas de concientización para instalar el tema en la sociedad con el fin de que la gente sepa lo que va a pasar durante esos meses”, contó la titular del organismo, Luz Piérola. Con el verano encima y las dificultades que eso implica, la comisión provincial de la Memoria igual ya se reunió el viernes por tercera vez. En esta última ocasión lo hizo con los abogados querellantes de Paraná en el caso: Álvaro Piérola, Marcelo Baridón y Marcelo Boeykens. “La idea es organizarnos con anticipación pese a que en términos judiciales no hay muchas novedades por la feria judicial”, dijo. También habrá prontamente encuentros con los querellantes de Concordia, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú. Entre los programas que se ejecutarán están el de “Verdad y Justicia” y el de “Protección de testigos y acompañamiento”, éste último es nacional.
El Tribunal Oral Federal de Paraná juzgará a nueve represores por las desapariciones forzadas de Sixto Francisco Zalasar, Julio Alberto Solaga, Norma Beatriz González y 25 casos de privaciones ilegítimas de libertad y torturas. Los represores están acusados de integrar una asociación ilícita, en el marco de un plan sistemático de persecución y exterminio de militantes políticos. La fecha anunciada para el comienzo de las jornadas orales es el 21 de marzo.
Otro de los juicios anunciados para este año es el que se conoce como causa Área Paraná, en el que se juzgará el accionar de los represores de la costa del Paraná. El proceso se llevará a cabo con los preceptos establecidos en el antiguo Código de Procedimientos en materia penal de 1888, que prevé que las actuaciones deben realizarse en forma escrita. En la causa están procesados los ex militares Jorge Humberto Appiani, Ramón Genaro Díaz Bessone, Oscar Ramón Obaid y Alberto Rivas; los policías provinciales José Anselmo Appelhans, Luis Francisco Armocida y Carlos Horacio Zapata; el policía federal Cosme Ignacio Marino Demonte; la agente penitenciaria Rosa Susana Bidinost; y el médico Hugo Mario Moyano.
Todos ellos por la desaparición de Victorio Coco Erbetta, Pedro Sobko, Claudio Fink, Carlos José María Fernández y Juan Alberto Osuna. La asociación Hijos Regional Paraná, cuando presentó el escrito de acusación en la mega causa, introdujo la figura de “desaparición forzada de personas”. La misma responde a una reforma en el Código Penal en mayo pasado. Los querellantes entienden que es válida para ser juzgada. “Se trata de personas cuyos restos no se han encontrado y, por lo tanto, se sigue ejecutando el delito”, explicó oportunamente la abogada representante, María Florencia Amore. Para Osuna, este caso no encuadra, ya que sus restos fueron hallados.
El jefe
Albano Eduardo Harguindeguy fue el ministro político de la dictadura y en ese rol coordinó la actuación de las fuerzas armadas, policiales y de seguridad que ejecutaron el genocidio en todo el país. El ex ministro de Interior de Jorge Rafael Videla tenía bajo su órbita los centros clandestinos de detención, tal es el caso de la Policía Federal de Concepción del Uruguay, donde estuvieron secuestrados y fueron torturados estudiantes secundarios y dirigentes políticos, y el Regimiento de Caballería de Tanques de Concordia, por el que pasaron Solaga y Zalasar. El represor no fue sometido a proceso en el Juicio a las Juntas y luego fue beneficiado por la ley de obediencia debida y el indulto firmado por Carlos Menem.
En 2003, cuando todavía estaban vigentes las leyes de impunidad, Harguindeguy reconoció ante la televisión francesa que no estaba arrepentido de su accionar. “Hicimos lo que correspondía, en cumplimiento del deber militar. Empezamos bajo un gobierno constitucional y seguimos en un gobierno de facto. Las Fuerzas Armadas deben decirle al pueblo argentino: ‘Nosotros los libramos de ser un país marxista’”.