Inician testimonios del juicio por crímenes de lesa humanidad contra Albornoz

Roberto "El Tuerto" Albornoz comenzó a ser juzgado en la denominda ´Causa Aguirre´, en la que está imputado por los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad y homicidio agravado. En el banquillo de los acusados faltaron los represores Luciano Benjamín Menéndez, ausente por cuestiones de salud, y Antonio Domingo Bussi, quien falleció horas después del comienzo del debate.

Liliana Aguirre y Mariana Tello, hijas de Juan Carlos Aguirre y Margarita Susana Azize Weiss, respectivamente, fueron las primeras en prestar testimonio en la jornada desarrollada este jueves en los tribunales federales de la capital tucumana.

Ambas eran muy pequeñas cuando sus padres fueron víctimas de la dictadura militar, pero con los años pudieron reconstruir lo sucedido el 12 de julio de 1976, cuando ambos fueron secuestrados y posteriormente asesinados.

Tello, hija de Azize Weiss, sostuvo que "me hace muy bien pensar que se haga justicia 30 años después".

"Todo lo que se es por el relato de familiares porque yo tenía nueve meses cuando sucedió", agregó.

La mujer recordó que aquel día su madre la llevaba en un cochecito y volvían a la casa de Piedras 710, cuando se produjo el operativo militar. "Ella trató de protegerme y fue acribillada por los militares", indicó.

Durante su emotivo relato, Tello indicó que estuvo desaparecida durante varias semanas y luego fue restituida.

"Aún no sé qué pasó conmigo durante dos meses hasta que mis abuelos se enteraron de que me tenía uno de los policías que participaron del operativo y me devolvieron", señaló.

"Dijeron que me devolvían porque era muy molesta y les cobraron los gastos de manutención", contó Tello ante el Tribunal Oral Federal de Tucumán que integran Carlos Enrique Ignacio Jiménez Montilla, Gabriel Eduardo Casas y Jaime Díaz Gavier.

También recordó que durante el operativo se llevaron todo lo que había en la casa y que su padre estuvo prófugo hasta que volvió la democracia al país y pudieron reecontrarse en 1984.

La primera en declarar fue Aguirre, quien señaló que de la muerte de su padre tiene recuerdos borrosos.

"Mi mamá lloraba y con mis hermanos preguntamos quién lo había hecho. Ella respondió: unas personas que pensaban distinto a él", señaló la mujer que actualmente se desempaña como jueza en lo civil y comercial en Goya, Corrientes Explicó con su madre y sus hermanos vivían en Corrientes cuando recibieron la noticia y que en ese momento "los diarios consignaban que se había tratado de un enfrentamiento".

"El era integrante y militante de Montoneros y todos lo recuerdan como un buen tipo, una buena persona. El era religioso, de la Acción Católica", añadió.

Durante su relato dijo que "en Tucumán vivíamos en una casa humilde, en la periferia y una vez hubo un allanamiento y mi papá se escapó por la puerta de atrás".

"Después de la muerte de papá, en casa nunca más se lo nombró hasta la vuelta de la democracia", expresó.

Albornoz escuchó la imputación, lectura que duró más de una hora, y se negó a declarar.

"No tengo que declarar porque no he cometido ese delito y no puedo hablar de lo que no conozco, porque sólo he respetado a rajatabla lo que se me ordenaba.

"Soy un perseguido, un chivo expiatorio. No conozco al señor Aguirre ni a la señora Weiss. Ni siquiera recuerdo si ese día estaba de servicio. Estoy aquí porque ya no viene nadie de arriba", dijo el ex jefe de la D2 (de la Policía de Tucumán) durante la dictadura que ya fue condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad.

Ambas víctimas, militantes de Montoneros, fueron secuestradas el 12 de julio de 1976, en Tucumán y dos días más tarde, el Comando del III Cuerpo del Ejército informó que habían muerto en enfrentamientos.

El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó el cuerpo de Aguirre en diciembre de 2009, en una fosa común del Cementerio del Norte, y su cuerpo fue uno de los dos primeros restos de desaparecidos que se identificaron en la provincia.

Durante la primera jornada del juicio se observó la presencia del diputado nacional Martín Sabbatella, quien señalo que "estoy con los compañeros de los Derechos Humanos en Tucumán porque el comienzo de cada juicio genera la expectativa de seguir avanzando en ponerle fin definitivo a la impunidad".

"El futuro habita en la memoria, en la verdad y en la justicia, y en este sentido Argentina viene recorriendo un camino que nos enorgullece", añadió.

"Hoy la defensa de los Derechos Humanos, del Nunca Más, de la verdad, la justicia y la memoria, es política de Estado en términos nacionales", sostuvo Sabbatella.

La historia de Tello y Aguirre

El 12 de julio de 1976, Mariana Tello iba en el coche que su madre, Margarita Susana Azize Weiss, empujaba por la vereda de calle Las Piedras al 700. Mariana tenía sólo nueve meses; por eso, se encomendó a la memoria de ocasionales testigos para reconstruir lo que pasó aquel mediodía, a pocos metros de la puerta de su casa.

Le dijeron que un grupo de uniformados las estaba esperando. Y que su madre, una joven de 25 años que militaba en Montoneros, no estaba dispuesta a dejar que las llevaran. Pero la disputa duró apenas algunos segundos: Azize Weiss recibió la balacera de una ametralladora y murió en el acto.

Liliana Aguirre tenía cinco años cuando le dijeron que su padre, Juan Carlos Aguirre, había desaparecido. Alguien vio cuando las fuerzas de seguridad lo sacaban de la casa de Las Piedras 710, pocos minutos después de la muerte de Margarita. Los restos del hombre, de 31 años, fueron encontrados en 2009, dentro de una fosa común en el Cementerio del Norte.

Tello creció en Jujuy; Aguirre en Corrientes. Ayer, ambas estuvieron en Tucumán, sentadas ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal, para contar lo que pudieron averiguar sobre aquella nefasta jornada.

Desde un rincón del auditorio, cruzando las piernas, Roberto "El Tuerto" Albornoz escuchó las palabras de ambas mujeres. Antes, el ex policía, de 80 años recién cumplidos y acusado de violación de domicilio, de privación ilegítima de la libertad y de homicidio doblemente agravado, había dado su versión. "No tengo qué declarar, porque no he cometido esos delitos. Me estoy enterando por este acto (la lectura de la imputación). Por lo que escucho, se trató de un procedimiento netamente militar. Pero a mí me buscan porque soy un chivo expiatorio, un perseguido", aseveró Albornoz.

El comisario (r) estuvo a cargo del servicio de Informaciones Confidenciales de la Policía durante la última dictadura militar. "Era un eslabón clave en el plan criminal del Comandante en Jefe del Ejército Argentino", indica la imputación. En el marco de esta causa, además, estaban procesados el ayer fallecido Antonio Domingo Bussi, entonces comandante de la V Brigada del Ejército, y Luciano Benjamín Menéndez, quien era comandante del III Cuerpo del Ejército (tenía varias jurisdicciones a su cargo; entre ellas, Tucumán). Ni Bussi ni Menéndez llegaron al juicio por motivos médicos, según la resolución del tribunal, integrado por los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Jaime Díaz Gavier (subrogante). "No conozco al señor Aguirre ni a la señora Weiss. Tampoco esa casa. A lo mejor yo ese día estaba de franco. No sé", afirmó Albornoz.

Luego, Tello y Aguirre aportaron un conmovedor relato sobre cómo fue reconstruir el deceso de sus padres, y sobre cómo recuperaron los cuerpos. "En mi vida hay un hueco de dos meses, en los que no se sabe qué fue de mí. Mis abuelos me recuperaron de manos de dos policías, pero jamás supimos quiénes eran", contó Tello.

Durante la tarde, la audiencia continuó con otros testigos, y el juicio proseguirá hoy. Albornoz, en la actualidad, purga una condena por delitos de lesa humanidad en prisión domiciliaria.