Otro represor violando la prisión domiciliaria

En abril pasado el coronel retirado Carlos Alberto Mulhall fue fotografiado  mientras regaba la vereda de su casa en la calle Monteverde al 3100, en Olivos, en el partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires.  Esta actividad viola las condiciones del beneficio de la prisión domiciliaria que le fuera otorgada por los jueces a cargo de las causas en las que se investiga a Mulhall por violaciones de los derechos humanos cometidas en Salta durante la última dictadura militar. Entre otras causas, el militar retirado cuenta ya con procesamientos en Palomitas, por el fusilamiento de 11 presos políticos el 6 de julio de 1976, y el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, cometido el 11 de marzo de ese mismo año.

La prisión domiciliaria implica, como su nombre lo indica, que el detenido  debe permanecer dentro de su domicilio y solo le está permitido traspasar esos límites por razones de salud o de humanidad. Esas salidas deben ser autorizadas por el juez del que depende el detenido. En ningún caso se prevé que la persona investigada y con prisión preventiva domiciliaria pueda salir a la vereda.

Mulhall fue fotografiado fuera de su casa por miembros de Encuentro Memoria Verdad y Justicia de Orán. “Por estas fotos voy a pedir la revocación de la prisión domiciliaria”, anunció el abogado David Leiva, que participa como querellante de los procesos judiciales en los que está acusado el militar.

Mulhall fue detenido en Buenos Aires el último día de septiembre de 2003, en la causa Palomitas, que entonces estaba a cargo del juez federal Nº 2 de Salta, Miguel Medina. La detención fue ordenada por el magistrado cumpliendo con una orden de la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, que confirmó la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de obediencia debida y punto final decidida por Medina.

Desde 1975 Mulhall fue jefe del Distrito Militar Salta, dependiente del área 322 con sede en Córdoba. El 24 de marzo de 1976, cuando se cometió el golpe de Estado que derrocó a Isabel Martínez de Perón, pasó a ser también la máxima autoridad del estado provincial dado que fue nombrado interventor militar de la provincia, con lo que concentró la suma del poder público.

Por el lugar que ocupó, Mulhall tuvo responsabilidad en los secuestros y desapariciones cometidos en Salta durante su gestión. Es por eso que también está siendo investigado en otras causas, por las dsapariciones del soldado Víctor Brizzi, de Sylvia Aramayo, Hilda Cardozo, Alfredo Nils Cassón (o Cazón) Coria, Ana María Caballero Cuellar, Carlos García,  Nora Saravia de García, Ramón Gallardo, Bernardino Luna, Silvia Sáez de Vuistas, Santos Abraham Garnica y Sergio Wenceslao Copa, entre otros