Un ex prefecto uruguayo hizo las fotos que prueban los vuelos de la muerte

Las imágenes que la cidh entregó al juez sergio torres
Daniel Rey Piuma retrató los cuerpos que habían llegado a las costas de su país. Está dispuesto a declarar y entregar otros archivos.
 
Luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)  entregara al juez Sergio Torres fotos que pruebas los vuelos de la muerte, el prefecto uruguayo Daniel Rey Piuma confirmó que es el autor de las imágenes de los cuerpos que aparecieron atados y con signos de torturas en las costas orientales. Adelantó que está dispuesto a entregar los archivos completos y a declarar ante los juzgados que lo soliciten.
 
Según las autoridades de la CIDH, las fotos y archivos que entregaron al juez Torres en diciembre formaría parte de los documentos que la CIDH compiló en su visita a la Argentina en septiembre de 1979 durante la última dictadura militar. En una entrevista al periódico La Diaria de Uruguay, Piuma confirmó desde su residencia en Ámsterdam que él fue el autor de las fotografías miembro de Prefectura, que las entregó a la CIDH en 1982 y que en total documentó 26 cuerpos que llegaron a las costas uruguayas presumiblemente arrojados al mar en los vuelos de la muerte.“Era oficialmente planimétrico, el que hace los planos en el lugar de homicidios, pero también era fotógrafo, perito criminal, especialista en abrir toda clase de cerraduras, en detectar drogas. Personal técnico, como en cualquier servicio de inteligencia del mundo”, detalló el ex prefecto, quien en 1980 se fue de Uruguay con la documentación y las fotos y declaró ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en Brasil, y luego también lo hizo en Washington, ante la CIDH.
Piuma recordó que luego de algunos hallazgos aislados comenzaron a aparecer cuerpos de manera sistemática, por lo que la Dirección de Inteligencia de Prefectura (Dipre) decidió ocultarlo a la opinión pública. “Durante dos o tres meses viene la corriente de los ríos Uruguay y Paraná que es muy fuerte y traslada todo al Río de la Plata. Uno de los últimos cuerpos que yo registré, en la playa Pocitos, era sólo huesitos. Y entonces terminó mi reporte porque después de eso en la Dipre se planteó que ya era un problema serio porque daba para suponer que había muchísima más gente. En 1979 se encontraron dos cuerpos, uno masculino y otro femenino, a los que les habían quemado las caras con soplete y para eso los milicos no estaban preparados, porque ya no tenían ninguna excusa, y eso se empezó a ocultar a la prensa”, contó y recordó que la Prefectura comprobó en algunos casos que se trató de argentinos, ya fuera por las ropas o porque estaban atados con cuerdas de persianas que en Uruguay no se vendían en ese momento.