Muere el enfermero-torturador de la ESMA




Juan “Jeringa” Barrionuevo, represor de la Escuela de Mecánica de la Armada que fuera elegido legislador provincial en Tierra del Fuego, y que nunca pudo asumir porque fue reconocido por ex detenidos desaparecidos, murió el miércoles 27 de febrero como consecuencia de una cáncer terminal.

En el 2003 Barrionuevo se presentó a las elecciones provinciales en la provincia sureña, y resulto electo por el Partido Justicialista. Pero ese mismo año, Victor Basterra, que estuvo secuestrado en la ESMA, lo reconoció en las calles de Ushuaia y lo identificó como el enfermero que asistía al médico Carlos Octavio Capdevilla en las sesiones de tortura de la ESMA.. También se sumaron en la identificación los ex detenidos Carlos Lordkipanidse y Carlos Díaz, quienes sumaron su denuncia, medio por el cuál finalmente, se impidió que dicho represor pudiera asumir el cargo.

En 2004 el juez Sergio Torres, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nro. 12, comenzó a investigar a Barrionuevo, ordenó su detención y luego lo excarceló. A partir de allí Barrionuevo se mudó a Mendoza y se alojó en la vivienda de un familiar, donde el miércoles 27 de febrero murió por el cáncer terminal que lo afectaba.

Victor Basterra lo "escracha en Ushuaia" “ Vine a Ushuaia a corroborar que existía una persona con las características y un apelativo de uno de los integrantes del grupo de tareas de la ESMA. Ese grupo se caracterizaba por secuestrar, torturar, mantener en cautiverio y finalmente eliminar mediante distintos métodos a los prisioneros. El dato que tenía es que esta persona vivía aquí desde hace mucho tiempo y que mantenía el apodo de “Jeringa”.- ¿Y lo reconoció por la calle?- Sí, en última instancia si, durante la filmación que realizó Punto Doc. Yo fui secuestrado en 1979 junto con mi compañera y mi hija de dos años y diez meses. Fui trasladado a la casa de oficiales de la ESMA y sometido a tortura durante mucho tiempo. Tiempo después comencé a escuchar a una persona que apodaban “Jeringa”. Venía siempre a los gritos, humillando a las mujeres. Una vez me tiró un balde agua helada en el cuerpo, en invierno, luego de que yo supliqué por agua porque hacía tres días que no me daban ni una gota. Le decían “Jeringa” porque era el enfermero que recomponía físicamente a las personas para que siguieran torturándolas. Primero lo identificaba por la voz, pero con el paso del tiempo pude verle la cara. No tengo dudas de que es el mismo que vi ahora.- ¿No tiene dudas?- Ninguna, yo soy fotógrafo desde hace años. Tengo el ojo entrenado y además soy muy fisonomista. No me queda duda, además del tema de la voz, que considero una base identificatoria muy fuerte.

Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo (Mario Benedetti)