Otilio Romano, juez prófugo, paseando por balnerario

Fue visto mientras paseaba en un balneario chileno
Prófugo en las playas de Reñaca

El ex camarista federal mendocino, con pedido de captura por su participación en crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura, caminaba por la calle. Al ser identificado corrió y subió a un colectivo, pero no pudo evitar que lo fotografiaran.

Estaba tranquilo hasta que detectó que lo identificaron. El ex juez Otilio Romano, con pedido de captura por “crímenes contra la humanidad”, fue encontrado por un medio mendocino mientras caminaba por las calles del balneario chileno de Reñaca. El ex camarista federal, de 68 años, que está prófugo de la Justicia argentina, fue hallado en las inmediaciones de la torre Euromarina, en Cochoa, cerca de Reñaca. Ayer, poco antes de mediodía, un fotógrafo de MDZ on line le gritó ¡Romano!, y el magistrado corrió hasta alcanzar un ómnibus de transporte público.

Según esa publicación, vestía un buzo polar, jeans y zapatillas cuando paseaba por avenida Borgoño al 17.400 e interrumpió el paseo para subirse al micro en su escape de la prensa. Terminó ubicado al fondo del vehículo camino al centro de Viña del Mar.

El 15 de diciembre, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados lo destituyó como miembro de un tribunal de alzada por su complicidad con la dictadura, y un día antes pidió asilo en Chile. El jury lo acusó de haber “omitido” en forma “sistemática” denunciar e investigar secuestros, desapariciones, torturas, apremios ilegales y violaciones, de los que tenía conocimiento directo por las declaraciones y reclamos de las víctimas que recibió como fiscal y como juez subrogante desde 1975, y durante la dictadura. Romano ya tenía un procesamiento firme como partícipe de 103 crímenes de lesa humanidad. La decisión del Consejo fue por unanimidad, y luego de un proceso en ausencia en el que varios sobrevivientes del Departamento de Informaciones (D2) de la policía de Mendoza testimoniaron sobre la pasividad de Romano ante las denuncias por violaciones a los derechos humanos que recibía.

Enterados de que Romano había volado el 24 de agosto, un día antes de su preventiva suspensión, el jurado expresó que esa actitud “refuerza la convicción” de expulsarlo. El camarista mendocino había hecho todo para evitar el juicio, que logró frenar casi un año con una medida cautelar. Romano fue durante años un pilar fundamental para obstaculizar el avance de las causas de lesa humanidad en las tres provincias de Cuyo, donde siguió actuando como magistrado incluso después de haber sido procesado, situación que sólo fue posible porque consiguió que un juez ad hoc dictara esa medida.

La última noticia de Romano se conoció en diciembre, cuando a través de un abogado presentó una carta ante la Cámara Federal de Mendoza para decir que se consideraba despedido porque el Consejo de la Magistratura le había suspendido el pago del sueldo, que rondaba los 40 mil pesos mensuales por tratarse de un camarista. Los consejeros habían evaluado que huir del país para no enfrentar un proceso judicial es “incompatible con el mantenimiento de las prerrogativas de un juez federal”.

Si bien el asilo político que pidió Romano no le correspondería por estar imputado de delitos de lesa humanidad, sí le permitió ganar tiempo hasta que la Justicia chilena se pronuncie. A mediados de enero, la Corte Suprema de ese país pidió a la Justicia argentina un resumen de los cargos que se le imputan, y el Ministerio de Interior solicitó que informe sobre el estado del pedido de refugio político invocado por Romano. A partir del 19 de diciembre integra la lista de las 315 personas más buscadas por la Interpol, junto a narcotraficantes y terroristas.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner había dicho sobre Romano: “Ya lo vamos a traer, lo traerá la Justicia”. La decisión de detenerlo y extraditarlo está en manos de la Corte chilena, y si ese tribunal decide avanzar será el presidente Sebastián Piñera quien defina su destino. Romano, por ahora, pasea por Reñaca.